febrero 3, 2026 ¿Quienes somos?

De bloqueo a asfixia: La guerra de EE. UU. contra Cuba entra en su fase más brutal

aumento del 48% en las muertes por tuberculosis. Hoy, bloquea la compra de ventiladores médicos, piezas de repuesto para la purificación de agua y, fundamentalmente, el combustible para alimentarlos.

Este sufrimiento es presentado como un sacrificio necesario por miembros de la mafia cubanoamericana que sirven en el Congreso de los EE. UU. La representante estadounidense María Elvira Salazar, de Florida, articuló recientemente este cálculo escalofriante: “Es devastador pensar en el hambre de una madre, en un niño que necesita ayuda inmediata... Pero ese es precisamente el dilema brutal al que nos enfrentamos...: aliviar el sufrimiento a corto plazo o liberar a Cuba para siempre”.

Esta prometida "libertad" es un retorno al pasado anterior a 1959, cuando las corporaciones estadounidenses controlaban el 80% de los servicios públicos de Cuba y el 70% de todas las tierras cultivables. Es la "libertad" de explotar, comprada con el sufrimiento calculado de toda una generación.

La "Doctrina Donroe": el imperialismo desatado

La escalada de Trump es la piedra angular de la “Doctrina Donroe” de su administración, un renacimiento en el siglo XXI de la Doctrina Monroe de 1823 que declara que toda América Latina y el Caribe son propiedad de los EE. UU. Tras el ataque ilegal del 3 de enero de 2026 contra Venezuela, Trump declaró claramente: “La dominación estadounidense en el Hemisferio Occidental nunca volverá a ser cuestionada”. Bajo esta doctrina, cualquier nación que elija un camino independiente, especialmente una que organice su economía para las necesidades humanas, como el sistema de salud cubano de renombre mundial, es considerada una "emergencia nacional".

La guerra en el exterior y la guerra en casa

Para el pueblo estadounidense, es fundamental ver esto no como un problema lejano, sino como parte de una lógica continua. La misma administración que invoca "emergencias nacionales" para estrangular la economía de Cuba utiliza "emergencias" para desatar redadas de ICE en ciudades de EE. UU. y matar a sus propios ciudadanos como Renee Good y Alex Pretti. La misma mentalidad que etiqueta a 11 millones de cubanos como una amenaza colectiva por ejercer su autodeterminación, etiqueta a inmigrantes y minorías como amenazas internas. La lógica del bloqueo y la lógica de la frontera son una misma: el control violento de poblaciones y recursos, y la designación de grupos enteros de seres humanos como desechables.

La vela que parpadea en ese hogar de La Habana, entonces, es más que una luz contra la oscuridad. Es un desafío a un orden imperial. La lucha del pueblo cubano por mantener sus luces encendidas es una lucha fundamental por el derecho de todos los pueblos a determinar su destino, libres de la coacción de un imperio que confunde dominio con seguridad y confunde crueldad con fuerza. Como en el pasado, los cubanos se levantarán colectivamente ante el desafío para no solo sobrevivir, sino vencer al bloqueo.


Tomado de Cubadebate

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