abril 14, 2024 ¿Quienes somos?

Día Internacional del zurdera

Los zurdos celebran cada 13 de agosto desde 1976 su día, una jornada promovida por la Internacional de Zurdos (Lefthanders International), que pretende dar a conocer y ayudar a reducir las dificultades que encuentran las personas con esta condición en una sociedad predominantemente diestra.

Entre estas dificultades se encuentran tener que usar herramientas pensadas para diestros como: las tijeras, los cuadernos en espiral, las sillas o bancas para escribir.

Pero no todo se queda en situaciones cotidianas, pues a lo largo de la historia y en diversos países del mundo, el colectivo de los zurdos ha sufrido situaciones de discriminación e, incluso, acoso.Todos hemos oído historias de niños zurdos a los que se les corregía o regañaba para que no usaran la mano izquierda para escribir, comer o cualquier otra actividad.

También existen múltiples rumores sobre los zurdos como que son más inteligentes, que viven menos, que duermen peor, que tienen más tendencia al liderazgo, que enferman más, etc.Todos son infudados.

Aproximadamente una de cada 10 personas en el mundo es zurda.

La zurdera es más frecuente en hombres que en mujeres.

Hay un síndrome que se llama sinistrofobia y quienes lo padecen le tienen terror a todo lo que tenga que ver con el lado izquierdo. Las personas que padecen sinistrofobia no cogen cosas que están en el lado izquierdo y evitan relacionarse con zurdos.

Los zurdos tienen ventaja en algunos deportes como el fútbol, el boxeo y el tenis. El hecho de ser minoría y estar acostumbrados a enfrentarse a diestros, les aporta una ventaja considerable.

En el reino animal también existe la zurdera. De hecho, según un estudio realizado por una investigadora de Chicago, la mayoría de los chimpances en estado salvaje son zurdos, al contrario de los que se crían en cautiverio, que suelen ser diestros.

Entre los zurdos más famosos del mundo se encuentran: Leonardo da Vinci, Albert Einstein, Neil Armstrong, Paul McCartney, Bob Dylan y Maradona.

Texto: Sergio Rivero

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