Las peleas de gallos en Isla de Pinos.

Durante unos meses permanecí en una casa cercana al malecón pinero y todos los fines de semana, podía oír un bullicio que procedía del lado oriental del río Las Casas; algarabía que inunda todo aquel entorno de la ciudad de Nueva Gerona, la que procedía de una valla para peleas de gallos establecida al otro lado de la corriente de agua.
La afición al gallo de pelea viene de la antigüedad, pues era muy popular en la India, China, Persia, actual Irán, y otros países del Asia Oriental. En Grecia y Atenas se practicó con gran fuerza y de ahí pasó al Asia Menor.
Después del descubrimiento, la conquista y colonización, España los trajo a Cuba y estableció las primeras vallas. Ya en 1780, una Real Cédula exhortaba a las autoridades de Cuba rendir cuenta de esa rama de rentas, pues era una fuente de recaudación financiera, pues decenas de miles de pesos eran recolectados.
El capitán general de Cuba, Francisco Dionisio Vives, promotor y fundador de la Colonia Reina Amalia en Isla de Pinos, tuvo un criador de gallos finos que radicó con ellos en el patio del Castillo de la Real Fuerza.
Estas peleas siempre tuvieron sus adversarios muy bien intencionados, hasta destacados luchadores independentistas, al terminar la guerra de 1898 realizaron gestiones para prohibirlas.
A Isla de Pinos, llegaron estas aves en manos de los primeros peninsulares que arribaron al territorio, y que en sus momentos de reuniones para recrearse, disfrutaban de las lidias de esos ejemplares.
Durante el levantamiento del 26 de julio de 1896, un grupo de deportados se reunieron en la valla de gallos, situada en las actuales calles 35esquina a 26 en Nueva Gerona, para unirse a la caballería de amotinados procedentes del poblado de Santa Fe.
Otra valla muy antigua estaba en la casa de la familia Manent en calle 45 de Pueblo Nuevo, entre 26 y 28. La última que existió hasta 1959 estaba en la calle 47 entre 24 y 26 del barrio Pueblo Nuevo en Nueva Gerona.
Esta práctica se realizaba en estos lugares establecidos en los poblados y en otros lugares que se diseminaban por nuestros campos pineros.
Para garantizar estas peleas de gallos, se necesitan personas con suficiente experiencia para criarlos y entrenarlos para sus dueños.
Después de 1959, se suprimieron en nuestro país todos aquellos sitios en donde se enfrentaban, en violento duelo, estas hermosas aves, bajo el pretexto de erradicar la corrupción que se generaba alrededor de ellos, pero los criadores no desaparecieron, los cuales heredaron de sus antepasados esta actividad y tradición a la que se dedicaron toda su vida. Esta actividad no desapareció y continuó realizándose de formaclandestina.
Con el decursar de los años se autorizó la práctica de la milenaria tradición, por lo menos así lo atestigua la existencias de una valla de lidias de gallos en las afueras de Nueva Gerona, la cual funciona hasta nuestros días.
¿Aunque esta actividad forma parte de una tradición cubana de siglos, me pregunto si no contraviene la ley de protección animal?
Por: Lic. Guillermo F. Maquintoche Vázquez.
Fotos: archivo personal
